¡ÉSTE ES UN REGALO PARA TI!

Amarilla, gracias por regalarte este espacio para identificar y reconocer tus heridas, como primer paso en el camino de la sanación.

¡Gracias por permitirnos acompañarte en el proceso!

Como lo prometido es deuda, aquí está tu regalo

 Esperamos que sea de mucha ayuda para ti, que te permita volver a tu verdadera identidad y te recuerde que eres amada, eres valiosa, eres digna y merecedora de Amor.

 

¡El Amor es para ti! 

¡QUE TU VIDA SEA AMAR Y YA!

Meditación Sanando tus heridasAmarilla
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Dale play para reproducir la meditación que preparamos con mucho amor para ti.

Meditación - Sanando tus heridas

Yo estoy llena de Luz y Amor, esa es mi naturaleza, mi verdad.

 

He sido creada con tanto anhelo que el amor me desborda, por eso hoy decido entregarme todo el amor que que está dentro de mi.

 

Dispongo mi corazón a recibir todo el amor y la luz que me envuelve.

 

Me observo con compasión y me permito sentir y ser consciente de mi realidad, con todo lo que implica, porque no hay luz sin oscuridad.

 

He experimentado momentos difíciles y dolorosos, que me han dejado valiosas enseñanzas, aún cuando muchas de ellas las desconozco en este momento.

 

Reconozco que todo lo que me pasa me trae un bien mayor como consecuencia , porque soy buena y mi destino es el amor y la felicidad.

 

Confío en mi identidad poderosa y le permito al Amor mismo que sane mis heridas. 

Mis experiencias hablan de mi pero no son todo lo que soy, por eso hoy me permito soltar, de construir,  construir, desaprender y reaprender.

 

Mis heridas, sufrimientos, dolores, creencias erróneas, pensamiento agobiantes, hacen parte de mi pero no son más que yo. Los recibo para dialogar con ellos y les dejo la puerta abierta en señal de tránsito por mi vida.

 

Reconozco, acepto, amo y valoro mi proceso, es mío; lleva mi ritmo y lo más profundo de mi, por eso le agradezco como una declaración y certeza de que todo lo que hoy duele será sanado.

 

Yo soy digna y merecedora de amor y el amor me sana.

Puedo construir sobre lo que he aprendido y me agradezco por lo valiente que he sido.

 

Me permito, me escucho y me amo.

 

Con una abrazo fuerte a mi misma me recuerdo lo agradecida que me siento por tenerme.