Ahora soy la protagonista de mi vida - Camila Durán.


He luchado con mi baja autoestima muchos años, era una lucha constante y duré mucho tiempo sin ver una salida. Lo había tomado como una parte de mi esencia y pensaba que no era posible cambiarlo: “eso era, María Camila, una mujer con baja autoestima.”


Pasé por muchos momentos, especialmente mi lucha más grande, era con el peso, lo que trajo con ello muchos rebotes; paraba de comer mucho tiempo y después me comía lo que se apareciera. En otros momentos acudí a “ayuditas” arrepintiéndome de lo que había comido, pero nada de esto solucionaba el problema. Lo que veía en el espejo no me gustaba. Siempre buscaba culpables externos, “no me adelgazo por ésto”, “no puedo ir al gimnasio por lo otro” y así encontraba mil excusas para justificar que mi baja autoestima era culpa de otros y solo ellos podían arreglarlo.


Con ayuda de Dios entendí que el proceso de verme y sentirme tan valiosa, amada y hermosa como Él me ve no ocurriría por arte de magia, ¡necesitaba disciplina y hacerme cargo de mi misma! Fortalecer mi autoestima dependía de mí y de nadie más. Así que empecé a hacer cambios para gustarle a esa persona que veo en el espejo, a mí misma. Cambios como sacar tiempo para arreglarme, no por lo que los otros vean sino para yo sentirme orgullosa de estar haciendo cosas por mi. Cambios como tomar responsabilidad de mi salud mental, entender que el ir a un psicólogo una vez más no depende de si mis papás me lo quieren pagar o si están o no de acuerdo con ello, exclusivamente depende de mí y de mis ganas de querer sanar.


Este proceso ha sido MUY difícil, tengo días muy complicados porque hay momentos en los que abro heridas que no quería que nadie tocara, pero me atrevo a hacerlo porque sé que es lo necesario para sanarlas. Al final del día, por más dura que haya sido la sesión de terapia y me haya cuestionado el porqué de estar ahí, haya dudado de mí misma y el evitar el dolor me haya hecho pensar en incluso dejarlo, me quedo con esa sensación de sentirme orgullosa de mi misma, porque agarré las riendas de mi vida, ya no es ella la que me vive a mi sino soy yo la protagonista de mi vida y cada día doy pequeños pero sustanciosos pasos que me acercan a donde quiero estar.


- Camila Durán