AMAR Y YA 🌻

Ser Amarilla es creer que el mundo puede ser un lugar mejor cuando nos aprendemos a amar a nosotras mismas para amar mejor a los demás.

Hace unos años, el Amor me lo explicó todo. Me recordó que vine al mundo a amar y a ser amada. Que no vine para tener un cuerpo con medidas perfectas, ni para ser la mujer más exitosa del planeta. Que mi cuerpo, quizás un poco fuera de los estándares de belleza, es perfecto por el hecho de ser único, irrepetible y, además, ser el mío. Que el éxito de cualquier ser humano se determina por lo mucho que ha amado. Porque es el amor, como dijo alguna vez Einstein, la fuerza más poderosa, la que mueve el mundo.


Así, mi vida se llenó de color y aunque no pasó a ser más sencilla, si se volvió Amarilla cuando cada día me recuerda la lección y me devuelve a lo esencial: El amor.


Por amor, a los 17 años dicté clases de Ingles a niños de tercero de primaria de una escuela de un barrio marginado de Bogotá, mi cuidad. Allí conocí a María, la niña que sembró en mi corazón lo que hoy tú conoces como Amarilla. A través de su vida, toqué con mis propias manos la necesidad de una sociedad que mire a la mujer no como un instrumento sexual, doméstico o con cualquier otro fin meramente utilitario. La vida de María, reclamaba herramientas, conocimiento y experiencias que le recordarán el valor infinito de su vida, de sus sueños, de su ser mujer.


Así también lo reclamaban mujeres que conocí en Canadá, Francia y España, países en donde pase alguna temporada de mi vida. A los 21 años, regresando de mis estudios en Francia, después de haber terminado mi carrera, no dejaba de preguntarme ¿Qué pasa con las mujeres del planeta?, ¿Qué pasa con mi mamá, mis abuelas, mis tías, mis amigas, las amigas de mis amigas? ¿Por qué ellas no siempre logran ver el valor infinito que yo veo en ellas? ¿Por qué parece que no se sienten tan hermosas como yo las veo? ¿Por qué no se atreven a luchar por sus sueños, si yo las he visto hacer cosas que pueden parecer imposibles, por amor a sus hijos, sus amigas y sus familias? ¿Por qué algunas de ellas son capaces de hacer por otros cosas que ni siquiera intentan hacer por ellas mismas? Porque a todas nos enseñaron a vivir en función de las expectativas, los estándares y los juicios de los demás. Porque la sociedad directa o indirectamente nos dio un libreto de cómo debemos lucir y qué debemos hacer para ser “hermosas, exitosas y felices”. Nos dijeron qué y cómo soñar… ¡Claro! para alimentar los bolsillos de las grandes industrias que diariamente se ven beneficiadas a costa de las inseguridades y complejos de las mujeres, entre otras cosas.


Así que, me dejé interpelar por las problemáticas de todas las mujeres que se habían cruzado por mi vida antes y después de Maria. A cada una de ellas las sentí en mi corazón y me pregunté:



¿Gabriela, qué vas a hacer? ¿Vas a ser parte del problema o de la solución?

La respuesta a esa primera pregunta es: Amarilla. Un emprendimiento social que; en medio de un mundo en el que nos educan para el éxito, el dinero y el poder y no tanto para la felicidad, aprender a amar bien, escuchar nuestro corazón, luchar por nuestros sueños y por ser nuestra mejor versión; pretende diseñar y brindar herramientas a todas las mujeres, sin importar su condición socioeconómica, para potenciar su crecimiento personal y profesional. Haciéndolo desde el Amor, por el Amor y para el Amor: la meta más grande del ser humano.


Ser Amarilla es creer que el mundo puede ser un lugar mejor cuando nos aprendemos a amar a nosotras mismas para amar mejor a los demás. Es aprender de nuestra historia, abrazar nuestro camino y darle alas a nuestros sueños. Es conocernos para aceptarnos y amarnos tal cual somos. Es enamorarnos de nuestro ser mujer. Es potenciar esa fuerza femenina que llevamos dentro para humanizar el mundo, construyendo familias sólidas y espacios sociales, culturales, académicos y laborales en donde el bienestar integral de la persona sea lo primero.


Ser Amarilla es creer que el mundo cambia cuando decidimos amar y ya.


Amarilla soy yo, eres tú, somos todas.

Gabriela Gómez Santamaría

Fundadora de Amarilla