Un camino de incertidumbre, paciencia, silencio, de mucha escucha, rizo a rizo - Daniela Vivas.


Los caminos más difíciles de recorrer son aquellos a los que no les diste una fecha de inicio y definitivamente no tienen una fecha de caducidad, esos que al parecer aparecieron sin darte cuenta y que no parecen terminar nunca, son aquellos que cuanto más asumes, más tuyos los haces, más se expanden a lo largo y ancho. Para mi ese ha sido el camino de aprender a amarme a mi misma: un camino de incertidumbre, de paciencia, de silencio, de mucha escucha, rizo a rizo.


Me acuerdo haber salido a tomar un café conmigo misma hace un par de años, donde más me costaba verme al espejo, un café para tener una conversación que aunque fuera difícil trajo muchos frutos a mi vida, me hizo ver que en el silencio se escuchaba con más claridad, que en la incertidumbre del corazón hay una oportunidad para volver a construir, pero sobre todo que soy absolutamente e infinitamente amada por el más grande y que por tanto merezco ese tipo de amor que sólo viene de Él.


Vivimos en un mundo roto que nos intenta enseñar cómo amar según nuestros méritos, un amor que se queda corto, según los likes que recibimos y qué tan complacientes somos con nuestro público de redes sociales. Nos afirma que si seguimos el camino de lo que está “trending” conseguiremos a m a r, una gran mentira.


Nos hacemos más fuertes en tanto somos vulnerables con nosotros mismos, nos volvemos expertos en la escucha en la medida en que en el silencio escuchamos las conversaciones que yacen en lo más profundo de nuestro ser, donde sucede la magia y se siente el dolor con más intensidad, ahí donde te estas escuchando hablar mientras lees esto.

Querido ser humano detrás de esta pantalla, deja de buscar afuera lo que puedes CONSTRUIR en tu interior, aprende a callar el ruido para escucharte a ti, amar en el silencio es sinónimo de sanar heridas y una vez hayas levantado esa fortaleza dentro de ti, esa que estás llamado a sostener, ahí si sal al mundo y comparte la aventura que viviste.


Dios ha sido el pilar fundamental en este proceso que he vivido porque es quien espera en ese lugar pacientemente, en lo secreto, para que le cuentes con lujo de detalle lo que carga tu corazón; y si él viene de lo que es eterno e infinito, ¿quién mejor para enseñarnos a amar en abundancia? No se trata de romantizar la vida o lo que nos pesa, se trata de acogerla y delegarla cuando no podemos con ella. Él me permitió ver en mi lo que yo antes no veía y cargó conmigo lo que más pesaba y me mostró el amor rizo a rizo, tal como él me creó.


Mi pelo no es el reflejo de un simple cambio de look, es un símbolo visible de un proceso que tomó muchos años de amor, de paciencia y de escucha, de ser más yo aunque el mundo me gritara que debía abandonarme a mi misma.

Este camino sigue, está lleno de montañas y precipicios, pero solo falta arriesgarse para pisar con más fuerza, de ir de la de el amigo de arriba, de llevar en la maleta de la vida los momentos de luz y de oscuridad, amigos que ayuden a sostener cuando se pone duro y un buen café, para cuando sea necesario una buena conversación con uno mismo.


- Daniela Vivas Toro