La historia detrás de escribir un libro con tus mejores amigas.

Era un día cualquiera de la primera semana del mes de Julio de 2020 - perdón por la imprecisión; pero si normalmente no sé en qué día estoy, imagínense en cuarentena. Cata Parra escribió un mensaje al grupo de las gerentes de canal de Amarilla. “Amigas, ¡tengo algo que contarles!, nos están proponiendo escribir un libro + emojis de emoción”. Mi corazón se empezó a revolucionar como le pasa normalmente con todas las cosas que lo emocionan, mis ojos se abrieron para verificar que lo que leía era cierto y mi mente muy cautelosa pero ilusionada, confirmó inmediatamente una cita con Ana, la persona que durante los últimos meses ha sido una auténtica dream maker para nosotras y cada una de las mujeres con las que compartimos las páginas de nuestro primer libro.



Me parece que fue un sábado cuando nos reunimos con Ana y con todo el equipo. No puedo omitir el derroche de stickers que antecedió este evento, ninguna de nosotras se podía creer lo que estaba a punto de suceder. ¿Escribir un libro?¿Juntas?. ¡WOW!. Eso era demasiado. Definitivamente no estaba en nuestros planes ni en el plan de proyección que habíamos pensado para este año, pero tal como dice Benjamín Prado, uno de mis poetas favoritos:


“Si un sueño te tiene, hazte realidad” y así fue… este sueño nos tuvo y aquí está “Tengo algo que contarte”, ¡nos hicimos realidad!

Bueno, sigo con la historia. Ese sábado, después de un desayuno en familia y un café doble, como me gusta para empezar el día, tuvimos la reunión que revolucionó nuestros planes para los próximos meses. Ana nos contó sobre este proyecto, cómo se había enterado de nosotras, por qué quería que hiciéramos parte de él y quiénes serían las otras mujeres que nos acompañarían. A algunas ya las conocíamos y a otras no. Ese día, confieso que, a todas las stalkeamos. La verdad no fue necesario conocernos personalmente, porque en pocos clics nos logró cautivar la dulzura y el testimonio de MariaLu, la valentía de Lina y la autenticidad de Sylvana. Reafirmamos nuestro cariño y admiración por Kamy y aunque María Alejandra no estaba aún confirmada, nos llenaba de ilusión compartir con ella este sueño que llegó a nuestras vidas cuando menos lo esperábamos.


Ana terminó de contarnos y nuestras sonrisas a través de una pantalla fueron más que claras: ¡sí, sí y sí! We are in!

A partir de ese día empezaron las reuniones, las lluvias de ideas, los bloqueos mentales, los arrebatos místicos de inspiración e innumerables momentos de introspección, reflexión y, sobre todo, gratitud. Nos pusimos fechas: primera, segunda y tercera entrega. Unas más juiciosas que otras cumplieron con puntualidad. Las que nos tardamos más en cumplir con las fechas de las entregas, gastamos en páginas adicionales un valor directamente proporcional a los días que nos pasamos del deadline. Y aquí es cuando Cata Parra con su paciencia de hierro, empezó a ganarse el cielo con nosotras. - “Amigas, por favor recuerden que no se pueden exceder de x número de páginas…” - Catica, ya lo acorté lo más que pude, todo es importante, no sé qué más quitar. -

Esta secuencia, una y otra vez.


Finalmente, ¡lo logramos! Nuestro capítulo ya cumplía con el número de páginas requerido y todas habíamos quedado satisfechas con lo que habíamos compartido. Ya estábamos cerca de la versión final del documento que duró unos cuantos meses en los enlaces favoritos de nuestros computadores. A pesar de saber de primera mano la historia de cada una de mis amigas, mis Amarillas, leí sus apartados una vez más. Aunque en esa ocasión fue diferente, a medida que leía, recordaba los momentos que narraban, en algunas páginas me era imposible contener las carcajadas y en otras las lágrimas. Sí, me fue imposible evitar que las lágrimas de nostalgia, alegría y agradecimiento se escurrieran por mis mejillas. Leer cada una de sus historias y ver la forma maravillosa en la que el Amor ha tocado sus vidas, no dejaba de sorprenderme. Conocer a cada una de las mujeres que escribieron esas historias hace varios años y ver en quienes se han convertido, es uno de los regalos más grandes que me ha dado Amarilla. Leerlas me hace admirarlas, quererlas, sentirme cada vez más afortunada y agradecida de poder compartir mi vida con ellas. La certeza de que estos años trabajando juntas quizás no ha transformado el mundo entero, pero sí nuestro propio mundo es la mayor de las recompensas. Es la muestra de que en la vida, cosas increíbles como esta suceden cuando nos atrevemos a vivir en el Amor y nos dedicamos a Amar y ya.


No te pierdas las historias que cada una de nosotras tiene que contarte, porque ¡nosotras también lo vivimos!

Agradecimientos especiales para Kamy Oviedo, que pensó en nosotras para compartir juntas este sueño. A Ana, nuestra editora, por su paciencia, amor y entrega desde el día número uno. A Lau, nuestra ilustradora, por dejar el corazón en cada página, a Élite Entretenimiento, a Avión de Papel y a el Amor, que nos ha traído hasta donde estamos hoy.


Gabriela Gómez Santamaría.

Fundadora y CEO de Amarilla.



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