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Un amor que supera expectativas - Parte 1

“La luz entra por la herida, son nuestras heridas las que hacen un lugar para que podamos encontrar lo que realmente habita en nosotros”- Santiago Molano


Al empezar a escribir, tuve problemas para elegir el título porque ninguno me convencía por completo. Después de borrarlo mil veces, escribí “un amor que supera expectativas”, porque entendí que no se trata de quitarnos las expectativas frente al amor y dejar de esperar algo solo para no frustrarnos, sino darle la vuelta a esto y más bien construir de la mano del otro, un amor más libre y real, un amor que supere nuestras expectativas, quizás basadas en una idea de algo que puede que nunca llegue.


Durante los últimos años he profundizado sobre cómo relacionarme con los demás sin expectativas que limiten mis relaciones pero al mismo tiempo teniendo claro qué quiero y espero de una relación. Los aprendizajes principales de este camino los agrupé en tres partes que te quiero compartir a continuación:


1. ¿Cuál es el origen de mis expectativas?

2. ¿Cómo dejar de idealizar para empezar a construir?

3. Expectativa vs Realidad


¡Empecemos! ¿Cuál es el origen de mis expectativas?

Para responder a esta pregunta, empecé por reconocer todas las veces que me frustré por intentar encontrar un amor a mi medida. Con frecuencia me sucedía que en lugar de conocer al otro, entraba en relaciones con una idea irreal y quizás utópica sobre cómo debería ser la otra persona para hacerme feliz. Un día, cansada de sentirme así, me di cuenta de que el problema no estaba en el otro y en su “incapacidad” de cumplir ese ideal que yo tenía, sino que estaba en mí; tenía ideas equivocadas y pensamientos limitantes que me impedían relacionarme con esas personas que apenas estaba conociendo y de las que esperaba que cumplieran a la perfección mis ideales.


Habiendo identificado esto, el siguiente paso fue empezar a mirar hacia adentro. Necesitaba descubrir quién era yo y qué tipo de persona quería ser para el otro. Había empezado relaciones sin saber qué quería y eso me llevaba a terminar perdiéndome a mí misma y a generar cierta dependencia del otro. Cambiaba mis gustos, mis amistades , lo que yo quería y lo que yo soñaba, renunciaba a mis límites, a lo que era importante para mí y a fin de cuentas aceptaba las, ahora tan nombradas, relaciones tóxicas. En esta parte del camino, sin duda, lo que más me ayudó, fue terminar aquellas relaciones en las que yo no era plena, donde no estaba feliz, para entonces empezar a vivir una soltería que me permitiera reencontrarme conmigo misma.


Volver a ese “Recuerda quién eres

¿Les suena esta frase? Soy fan de las películas de Disney y particularmente me encanta esa escena del Rey León en donde Mufasa se le aparece a Simba cuando se sentía perdido y le recuerda quién es y para qué fue creado.

A veces nos pasa lo mismo que a Simba, nos alejamos de nosotros mismos, esperamos que el mundo o que los demás definan quiénes somos, llenen nuestros vacíos y nuestras heridas.

¡Camino equivocado! Buscamos afuera lo que ya está dentro de nosotros y solo hace falta estar dispuestos a descubrir. Para mí, Dios fue ese Mufasa, que me recordó la importancia de volver a mi esencia, de vivir de acuerdo al valor infinito de mi identidad, en lugar de conformarme con cualquier relación, de cambiar quien soy solo para agradar al otro.




Volver a nosotros mismos y a nuestra esencia es un proceso que pasa por muchas preguntas necesarias pero difíciles de responder; ¿Quién soy yo? ¿Qué espero de una relación? Y lo más importante ¿Soy esa persona que busco? Es decir, ¿estoy cerca de ser como esa persona que busco? Llegar a la respuesta de estas preguntas implicó hacer una pausa, callar el ruido del mundo y escucharme a mí misma y lo que anhelaba mi corazón.


Si te identificas con esta parte del camino te invito a seguir estos sencillos tips:

  1. Procura tener espacios de silencio

  2. ¡Escúchate! - ¿Qué sueñas?, ¿Qué quieres?, ¿Qué es lo que más anhela tu corazón?

  3. Pasa tiempo de calidad contigo misma

  4. Aliméntate de contenido que te ayude a profundizar en tu trabajo personal: escucha charlas, podcasts, talleres, etc.

Plus: para mí un fast pass en este proceso fue priorizar mi espiritualidad y darle más importancia a mi relación con Dios.


El origen de nuestras expectativas puede venir de estímulos externos que recibimos de redes sociales, películas, etc. y también de nuestro interior, distintas heridas o situaciones pueden haber sembrado falsas creencias sobre el amor en nosotros.

Por esta razón, es necesario tomarnos en serio nuestro proceso de autoconocimiento, que sin duda no se da de la noche a la mañana, requiere tiempo y dedicación, ser pacientes con nosotros mismos y escuchar atentamente nuestras propias necesidades. A mí me ayuda mucho tener un cuaderno dedicado a mis aprendizajes y reflexiones personales, por medio de la escritura podemos organizar nuestras ideas, darles un sentido y guardarlas para cuando necesitemos recordarlas.




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